Revolution Daily · 10 jul 2026 · 10:25
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La factura eléctrica de la inteligencia llegó
El mercado celebra la desinflación como triunfo de la política monetaria y castiga a las compañías que no tienen una historia de inteligencia artificial que contar. Lo que hoy abarata la vida en México es estadística volátil, no convergencia estructural, mientras la energía sigue cara y rígida en toda la región. Y lo que hoy comprime múltiplos no es el fin de la euforia: es la migración del capital desde la narrativa hacia el fierro, el gas y la red eléctrica.
La implicación que nadie tiene en precio: la inflación de la próxima década no la fija el consumidor, la fija el centro de datos.
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* La inflación energética latinoamericana se triplicó en dos meses y México celebró su mejor dato en cinco años. Las dos cosas son ciertas. Solo una es sostenible.
* Citigroup le recortó el precio objetivo a Netflix por razones que no tienen nada que ver con Netflix.
* Nueva York va contra los químicos eternos. Un banco se atreve a decir que Tesla vale menos de lo que se cree. Y Meta encuentra en Alberta lo que Silicon Valley ya no tiene.
* Por qué la sociedad que más alarga la vida es la que menos sabe qué hacer con ella.
La desinflación prestada
La Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía publicó una secuencia que debería incomodar a cualquiera que administre capital en la región: la inflación energética interanual pasó de 2.12% en marzo a 4.52% en abril y a 6.41% en mayo de 2026. La cifra de mayo triplica la de dos meses antes. La inflación general de América Latina y el Caribe cerró en 4.13%, un número tranquilo que esconde el otro. Las tensiones en el estrecho de Ormuz mantienen la gasolina regional 16% por encima de su nivel de referencia y el diésel 13% arriba, con rigidez a la baja incluso cuando el crudo internacional se suaviza.
Esa rigidez no es accidente. Los inventarios comprados a costos anteriores, los impuestos, los subsidios y los mecanismos nacionales de estabilización actúan como diques. El choque no se ha transmitido todavía. Está represado.
Ahora observen México. La inflación general de junio se ubicó en 3.37% anual, por debajo del 3.50% que anticipaba el consenso y en su nivel más bajo desde diciembre de 2020. La subyacente cedió a 4.03%. La no subyacente, la que agrupa lo volátil, se desplomó a 1.11%, mínimo desde octubre de 2023. Banxico sostiene la tasa en 6.50% mirando una meta de 3%.
Aquí está lo que el mercado no tiene en precio. El componente que produjo la sorpresa a la baja es exactamente el mismo que absorbe el mercado internacional de energía. Varias instituciones advierten que la caída en transporte aéreo, hoteles y servicios turísticos puede ser normalización posterior al Mundial y no desinflación estructural. Julio será la prueba.
La desinflación mexicana no venció al choque energético. Se le adelantó. Y quien recorte tasas sobre este dato estará recortando dentro de un shock que todavía viene en camino.
El descuento que no es de Netflix, pero sí…
Citigroup recortó su precio objetivo para Netflix de $115 a $100 dólares por acción y mantuvo la recomendación de compra. La lectura automática fue: otro golpe a una compañía que viene mal. La acción acumula una caída de 20.55% en 2026 y cotiza en $74.48 dólares. Perdió la compra de Warner Bros, que terminó en manos de Paramount Skydance. Perdió la puja por Roku frente a Fox Corporation por complicaciones antimonopolio, y solo el 16 de junio eso le costó más de $12,000 millones de dólares de capitalización.
Lean con cuidado la justificación del recorte. Citi no bajó sus estimaciones de la empresa. Bajó su múltiplo objetivo de 28 a 25 veces las ganancias esperadas de 2027 “para reflejar compresión múltiple entre hiperescaladores”. Es decir: el castigo no describe a Netflix. Describe la contracción del múltiplo de un grupo de compañías al que Netflix no pertenece y nunca prometió pertenecer.
Sus previsiones operativas siguen alineadas al consenso: ingresos cercanos a $12,570 millones de dólares en el segundo trimestre, resultado operativo de unos $4,110 millones y utilidad por acción de 78 centavos. El negocio no se rompió. Se rompió el marco con el que lo miden. Y el mismo banco que recortó sigue viendo la acción un tercio por debajo de su valor.
Aprendí una cosa administrando: los peores errores no vienen de valuar mal una empresa, vienen de valuarla con el múltiplo de otra.
Cuando el mercado le cobra a una compañía por no ser algo que nunca dijo que sería, ese descuento no es un riesgo. Es una entrada.
Se ubicó la inflación mensual de México en junio, la menor para ese mes en toda la historia del indicador.
No fue Banxico. Fue el jitomate. El registro más extraordinario en cincuenta y siete años se explica por un retroceso mayor al esperado en frutas y verduras, el componente que ningún banco central controla. El mercado está apuntando ese logro en la cuenta de la política monetaria. Es un crédito mal asignado.
Los químicos eternos empiezan a costar
La fiscal general de Nueva York, Letitia James, demandó a 3M, DuPont, Chemours, Corteva y EIDP por décadas de contaminación con PFAS. La acusación central no es el daño ambiental sino el ocultamiento: investigaciones internas desde los años setenta que documentaban toxicidad y bioacumulación, nunca entregadas a reguladores ni al público. James pide limpieza estatal financiada por las empresas, advertencias al consumidor, devolución de ganancias y sanciones económicas.
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