Panoncology Talks · 22 sept 2026 · 18:38
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No vacunarte contra la influenza puede aumentar tu riesgo de una pulmonía potencialmente letal justo cuando tu cuerpo está más débil por el tratamiento de cáncer. La Dra. Sarahí Rodríguez explica cuáles son las tres vacunas que todo paciente oncológico debería tener al día, y por qué el momento en que te las pones importa tanto como la vacuna misma.
Vacunas y cáncer: lo que todo paciente oncológico debe saber antes de empezar su tratamientoEn este episodio de PanOncology Talks, la Dra. Marcia Cruz Correa conversa nuevamente con la Dra. Sarahí Rodríguez, internista, sobre un tema que genera muchas dudas entre pacientes oncológicos y hasta entre los propios médicos: ¿qué vacunas debe recibir una persona que va a comenzar quimioterapia o inmunoterapia?
Dos tipos de vacunas: vivas e inactivasLa Dra. Rodríguez explica que las vacunas se dividen en dos grandes grupos:
Según la Dra. Rodríguez, lo ideal es planificar la vacunación en conjunto con el oncólogo y el médico primario, estableciendo el mejor momento (timing) para cada vacuna. El momento óptimo es siempre antes de comenzar el tratamiento oncológico, cuando el sistema inmunológico todavía está fuerte y puede generar una respuesta inmune adecuada.
Las tres vacunas básicas para pacientes oncológicosLa Dra. Rodríguez identifica tres vacunas esenciales para cualquier paciente que vaya a comenzar quimioterapia, o que esté en remisión de cáncer:
Una de las preguntas más frecuentes que recibe la Dra. Cruz Correa en su práctica es si los pacientes deben ponerse la vacuna de la influenza. La respuesta es sí, y es importante desmentir un mito común: la vacuna de la influenza es inactiva, por lo que no puede causar la enfermedad.
La influenza es un virus que muta cada año, por lo que la vacuna se ajusta anualmente según las cepas más recientes — de ahí la importancia de vacunarse todos los años, no solo una vez. Incluso estando vacunado, existe entre un 30% y un 40% de probabilidad de exponerse a una cepa que no estaba cubierta por la vacuna de ese año, pero en esos casos, los síntomas suelen ser mucho más leves.
El riesgo real: pulmonía por MRSAUno de los datos más importantes del episodio es la conexión entre la influenza y un riesgo mayor de desarrollar pulmonía por MRSA (Staphylococcus aureus resistente a meticilina). Según explica la Dra. Rodríguez, esta es una asociación respaldada por evidencia clínica: contraer influenza aumenta el riesgo de desarrollar este tipo específico de pulmonía, que es altamente resistente a los antibióticos disponibles.
La pulmonía por MRSA puede requerir hospitalización, con riesgo de complicaciones serias como hipoxemia, ingreso a cuidados intensivos e incluso ventilación mecánica. En un paciente que además está recibiendo tratamiento oncológico —con el cuerpo debilitado y sin las reservas necesarias para combatir una enfermedad aguda tan severa— este riesgo se vuelve aún más peligroso.
Neumococo: ¿quién debe vacunarse?La vacuna del neumococo se recomienda para personas mayores de 65 años, así como para cualquier persona inmunocomprometida o que anticipe estarlo — como es el caso de los pacientes que están a punto de comenzar quimioterapia.
Ambas vacunas, influenza y neumococo, son inactivas, por lo que no representan ningún riesgo de causar la enfermedad que previenen.
¿Por qué es tan importante vacunarse antes de la quimioterapia?La Dra. Rodríguez explica que los pacientes no reciben su quimioterapia en casa, sino en centros donde también hay otras personas enfermas, lo cual aumenta el riesgo de exposición a enfermedades contagiosas como la influenza o infecciones respiratorias. Además, si el paciente desarrolla una complicación seria, puede terminar hospitalizado — en un entorno rodeado de otros pacientes también enfermos — y su tratamiento oncológico podría tener que detenerse o atrasarse, justamente lo que se necesita para curar el cáncer.
Shingles (culebrilla): un dolor que se puede prevenirLa tercera vacuna importante es la de shingles, causada por la reactivación del virus varicela-zóster — el mismo virus que causa la varicela. Este virus permanece latente en el sistema nervioso de por vida después de haber tenido varicela, y puede reactivarse cuando el sistema inmunológico se debilita, como ocurre durante un tratamiento oncológico.
Cuando esto sucede, aparecen erupciones en la piel (vesículas llenas de líquido, que también son infecciosas) junto con un dolor neuropático descrito como severo y difícil de manejar. La condición puede complicarse con celulitis (infección bacteriana de la piel), lo cual también puede requerir hospitalización.
A diferencia de la vacuna de influenza, la de shingles no se pone anualmente, sino en una serie de dosis con un tiempo de espera entre cada una.
El punto clave: cualquier infección puede detener tu tratamientoUn mensaje que ambas especialistas enfatizan es que, si un paciente oncológico contrae una infección o se le reactiva una condición como la culebrilla, no podrá recibir su quimioterapia en ese momento — lo cual interrumpe el tratamiento que precisamente busca curarlo. Por eso, la vacunación no es negociable dentro de