Panoncology Talks · 4 ago 2026 · 14:43
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¿Tienes un ganglio inflamado que no baja después de dos semanas con antibióticos, acompañado de fiebre, sudoración nocturna o pérdida de peso? La Dra. María Victoria García Payras explica qué son los linfomas, cuándo esas "pelotitas" son motivo de alarma, y por qué hoy se espera curar hasta un 90% de los casos.
Linfomas: qué son, cuándo sospechar y por qué hoy hay tanta esperanzaEn este episodio de PanOncology Talks, la Dra. Marcia Cruz Correa conversa con la Dra. María Victoria García Payras, hematóloga oncóloga y miembro de la facultad del Centro Comprensivo de Cáncer, sobre un tipo de malignidad hematológica que muchas familias escuchan mencionar sin entender completamente: el linfoma.
¿Qué es un linfoma?Los linfomas forman parte de lo que se conoce como malignidades líquidas o hematológicas, es decir, la malignización de determinadas células de la sangre. Según explica la Dra. García Payras, estas malignidades surgen de la médula ósea o de los ganglios (nódulos) linfáticos, que se encuentran en zonas como el cuello, los brazos y la ingle.
Es importante entender que los nódulos linfáticos pueden agrandarse o "activarse" ante una infección sin que eso signifique que hay una malignidad — es simplemente el sistema inmunológico trabajando. El problema surge cuando un nódulo agrandado no regresa a su tamaño normal: ahí es cuando hay que investigar la posibilidad de una enfermedad maligna, ya que estos linfomas pueden avanzar muy rápidamente y requieren tratamiento pronto.
Dentro de la amplia clasificación de linfomas, se dividen según el tipo de linfocito que se maligniza (T o B) y, dentro de ese grupo, según el grado de maduración de esa célula. Los linfomas de alto grado tienen células muy anormales que ya no se parecen a la célula que les dio origen, lo cual significa que hay que actuar con mayor rapidez.
El escenario típico: un ganglio inflamado en la consultaLa Dra. García Payras describe una consulta muy común: un paciente llega con nódulos inflamados, a veces descritos como "pelotitas". Esto puede deberse a infecciones comunes como mononucleosis, amigdalitis o infecciones de oído y garganta, que hacen que los nódulos linfáticos crezcan mientras protegen al cuerpo.
El primer paso del médico suele ser recetar antibióticos. Si se trata de una infección, los síntomas deben ceder en pocos días, y el nódulo debe regresar a su tamaño normal en aproximadamente dos semanas.
Señales de alarma que van más allá de una infecciónSi el nódulo sigue creciendo o se mantiene grande después de ese período, y además se presentan otros síntomas, es momento de investigar más allá de una simple infección. Entre las señales que menciona la Dra. García Payras están:
La Dra. García Payras advierte específicamente que no hay que asumir que la sudoración nocturna se debe únicamente a la menopausia si viene acompañada de fiebre y pérdida de peso — hay que seguir investigando. Otra señal importante es el agrandamiento del hígado o del bazo, ya que el bazo también forma parte del sistema linfático.
¿Cómo se hace el diagnóstico?El siguiente paso es una biopsia. La Dra. García Payras destaca que, para no perder tiempo, se puede referir al paciente al cirujano y ordenar estudios de imagen (como un sonograma o un CT scan) en paralelo, de forma que cuando el paciente llegue al cirujano, ya se cuente con información que agilice el proceso.
Este punto es crucial porque, mientras algunos diagnósticos pueden tomar dos o tres meses en confirmarse, los linfomas de alto grado pueden generar complicaciones serias en cuestión de semanas. De hecho, muchos pacientes son diagnosticados directamente en el hospital, tras llegar con complicaciones como obstrucción de conductos biliares o dificultad para respirar, causada por nódulos agrandados en el mediastino (el área entre los pulmones) que comprimen estructuras importantes.
Tratamiento: de primera a tercera línea, con la mira puesta en la curaciónLa Dra. García Payras explica que, como parte de un centro de oncología integrado, cuentan con protocolos estandarizados y aprobados a nivel nacional para tratar linfomas en primera, segunda y tercera línea de tratamiento (es decir, incluso cuando el tratamiento estándar ya no ha funcionado).
En primera línea, actualmente combinan el tratamiento estándar ya aprobado por el FDA con un medicamento en pastilla que utiliza un mecanismo de acción nuevo en su clase, buscando aumentar la probabilidad de curación. La Dra. García Payras aclara un punto importante: esto no es "experimentar" con los pacientes — las combinaciones de medicamentos que se evalúan ya han demostrado eficacia en fases previas de investigación; lo que se está evaluando es si añadir el nuevo medicamento mejora aún más los resultados del tratamiento estándar.
Como ejemplo concreto, la Dra. Cruz Correa menciona que, esa misma semana, el FDA aprobó una droga —después de casi dos años en revisión— que tres pacientes de su práctica ya habían recibido como parte de un protocolo de investigación para tumores avanzados. Gracias a ese acceso temprano, esas pacientes se beneficiaron del tratamiento antes de la aprobación oficial y hoy están vivas.
Con este nuevo esquema de tratamiento en primera línea, la Dra. García Payras señala que se espera una tasa de curación de alrededor del 90% en la gran mayoría de los pacientes con linfoma.
Los linfomas pueden aparecer fuera de los gangliosUn dato menos conocido que comparte la Dra. García Payras es que el sistema linfático se encuentra en todo el organismo, incluyendo órganos como los pulmones, e