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La IA no es software: es tierra, cable y corriente

Revolution Daily · 12 may 2026 · 12:41

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El petróleo del siglo XXI ya tiene nombre

El mercado sigue leyendo la IA como una historia de software. Nvidia sube, los Magnificent Seven acaparan titulares y todos hablan de modelos. Nadie está poniendo precio a lo que realmente escasea: electricidad, GPUs, memoria y capacidad de cómputo. Larry Fink lo dijo en Milken sin que casi nadie lo capitalizara en sus portafolios: habrá futuros sobre cómputo. Goldman estima $7.6 billones de dólares en infraestructura de IA entre 2026 y 2031. Morgan Stanley proyecta un déficit energético de 49 GW hacia 2028.

La implicación que nadie tiene todavía en precio: los ganadores de la próxima década no son los que entrenan modelos, sino los que controlan el suelo, el cable y la corriente que los alimentan.

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* Cuando el cómputo se vuelve commodity Wall Street está empezando a reencuadrar la IA.

* Dell a 20x ganancias: ¿tesis o trampa? UBS acaba de bajar Dell de Compra a Neutral tras un alza de 170%.

* Hipotecas que revelan algo más que el mercado inmobiliario. Alphabet convierte el yen en combustible para la carrera de la IA. Nintendo y la memoria que la IA le está robando al consumidor.

* El tiempo que creemos no tener.

El cómputo como petróleo

Hay un momento en que un recurso deja de ser un insumo técnico y se convierte en infraestructura de civilización. Con el petróleo ocurrió a principios del siglo XX. Con la electricidad, a mediados. Hoy estoy convencido de que el cómputo está cruzando esa frontera, y la mayoría de los inversionistas todavía no lo han procesado.

Larry Fink dijo en el Milken Institute que habrá una nueva clase de activos de futuros de cómputo, mientras BlackRock acelera inversiones multimillonarias en data centers junto a Microsoft, Nvidia y el fondo MGX de Emiratos Árabes Unidos. Al mismo tiempo, Bruce Flatt de Brookfield sostuvo que durante los próximos diez años estaremos recableando la economía global. Eso no es retórica. Son decisiones de capital de escala generacional.

Goldman Sachs estima un gasto acumulado en infraestructura de IA de aproximadamente $7.6 billones de dólares entre 2026 y 2031. Morgan Stanley proyecta que la demanda de data centers en Estados Unidos podría alcanzar 74 GW hacia 2028, con un déficit potencial cercano a 49 GW. Los hyperscalers —Amazon, Microsoft, Meta, Alphabet— tienen comprometidos cerca de $725,000 millones de dólares este año solo en expansión de infraestructura.

Lo que el mercado todavía no tiene en precio: la escasez no es de modelos de IA. Es de electricidad, de memoria, de capacidad de refrigeración y de mano de obra calificada para construir data centers. Architect Financial Technologies ya planea derivados sobre precios de GPUs y DRAM. Un paper académico calcula que los futuros sobre inferencia pueden reducir la volatilidad del costo computacional entre 62% y 78% para compañías intensivas en IA.

Lo que nadie ve todavía: utilities, infraestructura eléctrica, operadores de data centers y proveedores de refrigeración industrial. Nvidia es la punta del iceberg. Lo que sostiene el iceberg se llama energía.

El mercado ya cotizó la historia de Dell

Dell subió 170% en doce meses. UBS acaba de bajar la calificación a Neutral y subió el precio objetivo a $243, que paradójicamente queda por debajo del precio de mercado actual de aproximadamente $260. El banco reconoce que los ingresos de servidores de IA de la compañía crecieron 152% en el año fiscal 2026 y proyectan que se duplicarán en el año fiscal 2027, llegando a cerca de $50,000 millones de dólares. También espera que las ganancias por acción suban más de 25%.

Entonces, ¿cuál es el problema? Que el mercado ya descuenta un crecimiento de ganancias del 30-35%, muy por encima de las propias guías de Dell. A 20x ganancias esperadas para 2026, Dell ya no cotiza como el fabricante de hardware que fue durante décadas; cotiza como una empresa de infraestructura de IA, y eso implica un estándar de ejecución diferente.

Hay algo más que el consenso ignora: Dell está enfrentando el mismo cuello de botella de memoria que golpeó a Nintendo esta semana. La compañía ha manejado bien ese riesgo, con una cadena de suministro que UBS elogió. Pero si los costos de DRAM siguen escalando por la competencia con la demanda de IA, los márgenes de hardware van a presionarse justo cuando el mercado espera expansión.

Dell es una buena empresa en una gran historia. Pero la diferencia entre buena empresa y buen inversionista está en el precio de entrada. A estos niveles, la asimetría ya no favorece al comprador.

Millones de viviendas usadas fueron vendidas en abril en Estados Unidos

El dato real no es el estancamiento del mercado inmobiliario. Es lo que lo está causando: la inflación impulsada por el conflicto en Medio Oriente está presionando tasas hipotecarias que ya habían cedido terreno. El costo del conflicto geopolítico no se mide solo en vidas, se mide en puntos base que bloquean a millones de familias estadounidenses de su primera vivienda. Eso tiene consecuencias en consumo, en movilidad laboral y en el ciclo económico de los próximos dos años.

* El yen como termómetro de la sed de capital

Alphabet planea emitir bonos en yenes por primera vez, apenas días después de haber recaudado casi $17,000 millones de dólares en euros y dólares canadienses. El gigante ya elevó su presupuesto de capital para este año a $190,000 millones de dólares, el doble de lo que gastó en 2025. Lo que importa no es la operación en sí, es la señal sistémica: cuando las empresas más capitalizadas del mundo empiezan a emitir deuda en moneda

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