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[Locutor/a - Voz cercana y cálida]:
Buenas tardes y bienvenidos un día más a Talento sin fecha de caducidad, el espacio donde defendemos la experiencia, la profesionalidad y la dignidad en el empleo, plantándole cara sin complejos al edadismo y a las malas prácticas laborales. Soy Sonia Sánchez Roda, y hoy... hoy tenemos que hablar de una contradicción que chirría demasiado en nuestro mercado de trabajo. El gran mito de que "nadie quiere trabajar"
[Locutor/a]: Seguro que lo habéis escuchado hasta la saciedad. En tertulias, en artículos de prensa, en reuniones de recursos humanos: "Es que la gente ya no quiere trabajar", "Es que los procesos se alargan porque no hay compromiso", "Las nuevas generaciones y los séniors no se esfuerzan como antes".
Pues bien, hoy vengo a desmontar ese mito desde la realidad más absoluta. Porque los que estamos al otro lado, los que buscamos empleo activamente, sabemos perfectamente qué pasa cuando te esfuerzas. ¿Y sabéis cuál es la respuesta real del sistema? El silencio absoluto. El famoso ghosting corporativo.
El esfuerzo ignorado y el limbo del "proceso paralizado" [Locutor/a]: Un profesional con vocación y experiencia no se limita a mandar un currículum a una plataforma y cruzar los brazos esperando un milagro. No. Hace un seguimiento riguroso, escribe correos personalizados tras una entrevista, toca puertas, demuestra ilusión y un interés genuino por aportar valor a una empresa.
¿Y sabéis con qué nos encontramos la inmensa mayoría de las veces? Hace apenas unos días, tras hacer el seguimiento de varias candidaturas, recibía la respuesta típica que ilustra esto a la perfección: un escueto mensaje de una empresa que decía textualmente: "Por el momento, el proceso está paralizado por motivos internos". Te dejan en un limbo indefinido, sin una negativa clara, sin una oportunidad de avanzar y, lo que es peor, en la gran mayoría de los correos que mandas... ni siquiera se molestan en contestar. Silencio administrativo puro y duro.
¿Quién le falta el respeto a quién? [Locutor/a]: Aquí es donde uno tiene que pararse a reflexionar. Resulta profundamente paradójico que se cuestione la actitud y la profesionalidad de los candidatos mientras se normaliza que una empresa o un departamento de selección ignore por completo a una persona que se ha tomado la molestia de postularse y hacer un seguimiento. Si una persona invierte su tiempo en preparar una candidatura, lo mínimo exigible por pura educación y ética empresarial es un acuse de recibo. Y, por supuesto, una comunicación de cierre cuando el proceso termina.
Si no te dicen nada, ¿qué se supone que debemos hacer? ¿Cruzarnos de brazos? ¿Adivinar si el correo se perdió en el servidor o si simplemente tu esfuerzo no importa un bledo? Este vacío no solo desgasta anímicamente a quien busca empleo —un desgaste que se ceba especialmente con el colectivo sénior, que ya arrastra las barreras invisibles de la edad—, sino que demuestra una falta de consideración inaceptable.
Pautas hacia un mercado laboral transparente [Locutor/a]:
No se puede exigir implicación, compromiso y entusiasmo a los trabajadores si las organizaciones aplican la ley del hielo en sus contrataciones. Por eso hoy quiero poner sobre la mesa tres pautas básicas que deberíamos exigir ya en cualquier proceso de selección:
1. Acuse de recibo inmediato: Confirmar siempre que el currículum o mensaje ha llegado a su destino. 2. Cierre transparente de procesos: Decir las cosas claras. Si un candidato no continúa, avísale. Evita dejarlo en la incertidumbre eterna. 3. Respeto mutuo: Tratar el tiempo y la ilusión de los aspirantes con el mismo respeto que las empresas exigen en las entrevistas de trabajo.
Cierre y llamada a la acción [Locutor/a]:
Amigos y amigas, si queremos hablar de empleo real, de dinamizar el mercado y de aprovechar el talento que de verdad hay en este país, empecemos por cuidar las formas y por valorar a quienes, con toda la ilusión del mundo, seguimos apostando por aportar nuestra experiencia. El talento no caduca, pero las malas educación y las faltas de respeto en la selección empresarial, hace tiempo que deberían estar caducadas.
Muchísimas gracias por estar ahí al otro lado, por compartir estos contenidos y por seguir apoyando esta lucha por un empleo digno y con memoria.
No olvidéis firmar y compartir nuestra petición de la Ley de Protección Integral del Talento Senior para seguir sumando apoyos. ¡Un abrazo muy fuerte y hasta el próximo episodio!
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