Sigue tus pódcasts favoritos, escucha sin conexión y en el coche con CarPlay y Android Auto, y continúa siempre donde lo dejaste. Pruébala gratis.
En 1989, la FDA aprobaba UN FÁRMACO, el primer inhibidor de la bomba de protones (IBP). Que supuso una revolución en el tratamiento de la úlcera péptica y el reflujo gastroesofágico.
Lo curioso es que en sus inicios se consideró casi un “fármaco milagro” frente a las úlceras sangrantes, reduciendo hospitalizaciones y mortalidad. Hoy, sin embargo, su fama va por otros derroteros: ser “el protector gástrico universal”. ¿Es realmente así?