Garry Kasparov,
campeón del mundo de ajedrez, disidente, uno de los rostros más conocidos de la
oposición a Putin. Muchos años en la diana, mientras advertía de lo que Rusia podía llegar a hacer. Ahora sabemos que
el objetivo era asesinarlo en Estados Unidos. Detrás, una red
vinculada al FSB —el servicio de inteligencia heredero del famoso KBG— que no solo lo quería a él muerto. Una información de
Xavier Colás, periodista de
EL MUNDO especializado en Rusia y el mundo postsoviético
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