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*MAÑANAS CON EL ESPÍRITU SANTO* 30 de agosto *HONRA EL REGALO QUE TE HE DADO* Te llamo a comprender más profundamente la mayordomía: la administración del cuerpo que te he dado. El cuerpo que cree y formé en ti no es algo que debas despreciar, ignorar o usar indebidamente. Más bien, es un regalo que se te he confiado. Cuídalo con honra, porque lleva en sí el *ruach* —Mi aliento de vida— que el Señor de señores, el Creador de los cielos y la tierra, puso en ti para el propósito que preparé para tu vida. Hay etapas en las que te has entregado a los demás y has olvidado cuidarte a ti mismo. Hoy escucha Mi Espíritu Santo recordarte que el descanso no es debilidad y que la restauración no es egoísmo. Incluso la tierra necesita tiempos de renovación, y tú también. No esperes a que tu cuerpo grite de dolor para prestar atención. Escucha a Mi Espíritu, a tu conciencia y a la sabiduría que posees. Sé intencional con lo que permites entrar en tu vida: lo que comes, dices, piensas y cargas emocionalmente. Suelta los patrones que han traído daño, descuido, excesos y autocondenena. No te pidó que cuides tu cuerpo desde el temor, sino desde el amor: el amor perfecto de Tu Salvador, Jesucristo, que entregue mi cuerpo para ser quebrantado por el tuyo. La disciplina no es un castigo, sino una preparación. Cada elección saludable es un acuerdo con el futuro hacia el cual mi Espíritu Santo está listo para guiarte. Tus manos tienen trabajo que hacer. Tus pies tienen lugares a donde ir. Tu voz tiene palabras que expresar. Tu cuerpo es parte de la misión. Estoy también listo, dispuesto y capacitado para traerte sanidad a aquellas áreas que habías pasado por alto. No te limites a mantener un cuerpo; estás honrando la morada de mi Espíritu Santo. Es hora de cuidarte como alguien profundamente amado por Mi, altamente valorado por Jesucristo y templo de su regalo para ti: el Espíritu Santo. *ESCRITURAS* *MARCOS 3:20* Jesús llegó a una casa, y la multitud se juntó de nuevo, a tal punto que ellos ni siquiera podían comer *MARCOS 6:31* Entonces, como había tanta gente yendo y viniendo que ni siquiera tenían tiempo para comer, les dijo: «Vengan conmigo a un lugar tranquilo y descansen un poco». *1 CORINTIOS 3:17* “Si alguno destruye el templo de Dios, él mismo será destruido por Dios; porque el templo de Dios es sagrado, y vosotros sois ese templo.” *ORACIÓN* Señor ayudame comprender más profundamente la mayordomía: la administración del cuerpo que me has dado. El cuerpo que creaste y formaste en mi. Se que no es algo que deba despreciar, ignorar o usar indebidamente. Más bien, es un regalo que se me has confiado. Lo cuídare con honra, porque lleva en sí el *ruach* —Tu aliento de vida— que Tu Señor de señores, Creador de los cielos y la tierra, has puesto en Mi para el propósito que preparasté para Mi vida. Hay etapas en las que me he entregado a los demás y he olvidado cuidarme. Hoy escucho a El Espíritu Santo recordarme que el descanso no es debilidad y que la restauración no es egoísmo. Incluso la tierra necesita tiempos de renovación, y Yo también. Seré intencional con lo que permito entrar en mi vida: lo que como, digo, piense y cargas emocionales. Soltaré los patrones que han traído daño, descuido, excesos y autocondenena. Cuidare mi cuerpo no desde el temor, sino desde el amor: el amor perfecto de Mi Salvador, Jesucristo, Amén *CONFESIÓN PROFÉTICA* _*«Mi cuerpo es un regalo de Dios. No descuidaré lo que Él me ha confiado. Elijo la sabiduría, el equilibrio y la buena administración. Mi cuerpo sirve al propósito de Dios, y decido honrarlo».*_